Llega un momento en toda dieta que te tienes que enfrentar a uno de los peores retos, a ese que si consigues vencer sabes que la dieta va por buen camino. Pero, por el contrario, si caes en la tentación engordas 5 kilos de golpe. Es el momento: Estoy en el pueblo con mis padres y mi madre no sabe cocinar mas que cosas buenas que engordan.
Y eso me ha pasado a mi ese puente. Hablé con ella antes de ir, la dije que había decidido ponerme a dieta, que intentara hacer cosas sanas en general, que me librara de las tentaciones y de todo mal hábito alimenticio. Pero, ains las madres, como no van a hacer tu plato favorito a tu llegada. así que sí! Según llegué el jueves a la hora de cenar, pensando en comerme una rica ensalada de Surumi y lechuga, que había encima de la mesa?? Mi plato preferido de todos los platos: Tortilla de Patatas.
He de reconocer que lloré, de impotencia, que supliqué que la quitaran... vamos que mi actitud no fue muy buena (diré en mi defensa que luego pedí disculpas). Pero superé la prueba con creces, intenté no mirar a nadie que estuviera comiendo ese manjar, me ayudaron mi hermana, mi chico y, claro está, mi madre. Todos ellos se comieron junto a mi una ensalada, que en ese momento a mi me parecía la mar de insulsa... Pero, y lo orgullosa que estoy de no haber caído!!
Viernes, comida en casa de mi suegra, que también estaba advertida de la dieta. Bueno, no se portó mal, una sopita casare, un filetito medio a la plancha (ella sin aceite no puede jijijij) y una buena ensalada... Pero y el postre?? Su famoso bollón, uno de los bizcochos mas ricos del mundo. Volví a salir ilesa, dije que NO, eso si con un gran dolor en el corazón.
Y yo que pensé que el sábado me iba a costar un triunfo ir a trabajar... La verdad que fue un alivio, no podía con más tentaciones culinarias. Tuve mi pequeña recompensa en la cena mientras esperaba al bus. Me había llevado un bocadillo (que palabra mas bonita) de pan integral y lechuga con surumi, me supo a gloria después de una semana sin tomar pan.
Y por último la comida de hoy. Vamos a echar un piropo a mi madres OLE!! Que gran comida, una cremita de calabacin, un pollo asado... Si es que tarda en darse cuenta, pero al final consigue hacerme feliz con un plato rico y saludable.
Supongo que no soy la única que en este puente se le ha puesto la alimentación y la dieta cuesta arriba. Yo además he aprovechado el campo para pasear y airear los pulmones. Ahora ya en Madrid, con la contaminación y un platito de cuscus que me ha preparado mi chico. Mañana báscula, miedo... Pero con todo se puede!!!
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